73304-23-4153-6-96-8


Poco antes de ser llevado a la silla eléctrica que acabará con su vida, un reo observa un pedazo de papel en el que está escrito el número 73304-23-4153-6-96-8. Una vez ajusticiado, el guardia que se encarga de limpiar y recoger la sala encuentra ese papel y se lo lleva a casa. A partir de entonces, todo lo que le ocurre tiene relación con esa extraña sucesión de números, hasta tal punto que llega (¿el guardia o el lector?) a creer que éstos controlan su destino.
Ése es, muy resumido, el punto de partida de esta historia. No contaré más, porque corro el riesgo de revelar demasiados detalles. Y en un cómic como éste es un crimen imperdonable.
Ott, una vez más, utiliza en esta obra el estilo que tantos seguidores le ha hecho ganar a lo largo de los años: el raspado. Es decir, dibuja en blanco sobre fondo negro (o pinta una hoja de negro y luego raspa el trazo para que aparezca el blanco, como sea que lo haga), al contrario de lo que hacen el grueso de dibujantes en la actualidad. Obviamente, porque "dibujar" con esta técnica es muchísimo más difícil y no permite el mínimo error.
Y, como también es habitual en sus obras, no hace uso de diálogo alguno. Es la imagen la que consigue enganchar al lector y llevarlo hacia donde el autor desea. En este caso, realizamos un viaje siniestro (sí, algo que también es muy habitual) y fantástico, donde nada es lo que parece ser y cuyo desenlace (más que correcto, genial) nos convence totalmente y nos deja con ganas de más.
