EL FICCIONARIO
El protagonista, Beto Benedetti, es un inmigrante, un pobre infeliz al que las difíciles circunstancias en las que se desarrolla la vida del futuro vapulean sin que él pueda hacer demasiado por defenderse. El pesadillesco mundo venidero con que nos golpea Ficcionario es urbano, despiadado, sin valores morales y profundamente segregado. Siguiendo las desventuras de Beto nos toparemos con algunos de los personajes y lugares que habitan este nada deseable porvenir: androides biológicos destinados a proporcionar servicios sexuales, empresarios aficionados a las snuff movies, robots programados para “suicidarse” cuando muere su dueño, brutales agentes de policía al servicio de la élite, refugios nucleares, hombres experimentales que huyen de los científicos que trastean con ellos, barrios marginales, centros de salud sólo preocupados por mantener la eficiencia laboral del individuo, controles obligatorios a domicilio de tensión sexual e irritabilidad, una burocracia delirante e ineficiente que propicia el tráfico clandestino de nuevas identidades, empresas privadas de eutanasia que ofrecen muerte feliz a cambio de los órganos…
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