FESTEJAMOS EL 04/09 DIA DE AL HISTORIETA NACIONAL CON EL 10% DE DESCUENTO
Si bien los primeros antecedentes de la historieta en nuestro país datan del año 1898 en la Revista Caras y Caretas, la fecha que se toma como oficial es la del 4 de septiembre, con la primera edición de la Revista Hora Cero en 1957, que publicó aventuras como El eternauta, El sargento Kirk, Ernie Pike, entre muchos otras. La Ley 26.652, sancionada en octubre de 2010, instituyó el 4 de septiembre como el Día Nacional de la Historieta Argentina.

Archivo Histórico de Historietas Argentinas.
La mayoría ha leído alguna historieta alguna vez, sea en su infancia, adolescencia o en su adultez. Dicho lenguaje tiene muchas vertientes; a continuación, ahondamos en sus orígenes.
Nos comunicamos con dos expertos en la materia: José María Gutiérrez, director del Centro y Archivo de la Historieta y el Humor Gráfico argentinos de la Biblioteca Nacional, y Amadeo Gandolfo, historiador e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) especializado en Historia y estética del cómic, la caricatura y el humor gráfico.
-El Centro y Archivo de la Historieta y el Humor Gráfico argentinos de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno está a disposición del público para su consulta. Su director, José María Gutiérrez, cuenta en qué consiste el espacio.
-¿Qué podemos encontrar allí?
-El Archivo colecciona y conserva todo tipo de documentación relativa a la historia y desarrollo de la historieta y el humor gráfico argentinos, sobre cualquier soporte. Se trata de un centro de documentación, y un archivo, desarrolla una biblioteca especializada y al coleccionar obras originales de artistas también tiene un carácter de museo, con la exposición de muestras temporales en la galería del Centro, actividad de extensión que llevamos a cabo desde 2013.
Hay libros de historieta y humor gráfico, obras de referencia especializada, publicaciones periódicas, y catálogos, a disposición para la consulta del lector y el investigador. Hay una colección de originales de artista que actualmente supera ampliamente las 10 mil unidades, en todos los casos adquiridas mediante la donación de los propios autores o de sus familiares.
Además hay colecciones de fotografías, materiales de producción editorial, originales de guiones y borradores de trabajo, epistolarios, piezas de merchandising asociados a personajes y a la obra de dibujantes, colección de afiches y otras producciones, pasos en la producción de cine de animación, audiovisuales en soportes físicos y digitales, y entre ellos, una serie de producciones propias de entrevistas a autores. Todo ello se actualiza permanentemente. De todos los materiales físicos se obtiene una copia digital para la mejor conservación de la pieza original, y para su puesta a consulta. El volumen de documentos es enorme y su crecimiento, exponencial. Es el único centro conservador del país, y uno de los pocos enteramente estatales y públicos en el mundo.
Clásicos que no pasan de moda
-El Eternauta y varios unitarios de Ernie Pike o Mort Cinder tendrían que ser parte de los planes de lectura escolar a esta altura. En principio veo que hay que recuperar la trayectoria entera de nuestra historieta, que es mucho más antigua, extensa y rica que lo que en general conocemos y menos aún, difundimos. La historieta argentina ha dado hitos de reconocimiento internacional, que han influenciado y producido innovaciones en las historietas de otros países con importantísimas producciones.
Los Breccia, Quinterno, Salinas, Quino, Mordillo,Muñoz, el propio Pratt, que maduró en la Argentina, guionistas como Oesterheld, Trillo, Wood, Barreiro, y tantos otros, no son casualidad fortuita sino son partes de una tradición que viene desde el siglo XIX y sus obras exponentes de una producción enorme con otras grandes obras de muchísimos extraordinarios dibujantes y guionistas creadas en un contexto editorial fértil, donde hay muchas series con condiciones de ser nuestros clásicos.

Ernie Pike. RTVE.
La primera serie de historietas de un autor argentino Aventuras del Negro Raúl (1916), que la Biblioteca va a reeditar, no sólo posee un gran nivel, sino que contiene muchísima información para leer no sólo el derrotero de la historieta local sino la historia política, social y cultural de los argentinos. La historieta no está disociada del devenir de todo el país, y es posible leerlo desde allí, recuperando aspectos y formas que no están contenidas en ningún otro lenguaje ni documento.
Recuperar el relato completo, sus orígenes, sus grandes obras, y difundirla, es una tarea fundamental para establecer, por lo menos, un mínimo canon de clásicos. Hoy sólo tenemos un recuento de hitos fundada en la memoria de generaciones lectoras y en las esporádicas posibilidades de reedición.
